Sin conductor, sin accidentes: Los vehículos autónomos.

Una de las principales dificultades de moverse en el mundo moderno para algunos consiste en el uso de un auto: si bien los mismos no suelen ser difíciles de manejar y gran parte de la población lo hace, existe una minoría bastante nutrida de personas que o se niegan a conducir o preferirían no hacerlo. Los motivos varían, aunque el más común es el temor a los accidentes de tránsito, ya que en carreteras cualquier pequeña distracción puede conllevar a un aparatoso accidente.

Pensando tanto en estas personas como en minimizar los accidentes causados por malos conductores, en recientes años se ha presentado y empezado a probar modelos de vehículos autónomos, los cuales tienen la capacidad de conducirse a sí mismos: El dueño los enciende y anuncia su destino y el auto lo lleva hasta el mismo. Dichos vehículos, diseñados actualmente por Tesla o Google en su mayoría, utilizan un GPS y una serie de sistemas de control capaces de analizar el ambiente alrededor del auto para así tomar las mejores decisiones posibles mientras se conduce a sí mismo. Aparte de esto, las decisiones del auto suelen ser tomadas por sistemas de redes neuronales que conoce las reglas de tránsito y aprende a predecir los posibles eventos a su alrededor.

Con esto, resulta posible en la mayoría de los casos llevar un auto de un sitio al otro. Sin embargo, la mayor dificultad a la que se enfrentan estos sistemas no es manejarse a sí mismos siguiendo las leyes de tránsito, sino aprender a lidiar con otros autos cuyos conductores podrían no respetarlas. Es así como, aun cuando los vehículos autónomos hacen todo lo posible para evitar accidentes, en ocasiones continúan siendo víctimas de los mismos.

Sin embargo, aun cuando a esta tecnología aún debe ser pulida, no queda duda que la aparición y eventual adopción de estos autos por el público en general cambiará nuestras carreteras para siempre.